Cuando el patrimonio cultural de Mocoa entra en campaña

Por: *JAAM

Un grupo de ciudadanos incluso algunos oriundos de Mocoa ha difundido recientemente una pieza de carácter político audiovisual elaborada , ́ ́ .

Es cierto que las campañas políticas tienen derecho a ocupar las plazas, recorrer las calles, convencer electores y defender sus ideas. Lo que no deberían hacer es apropiarse de los símbolos que pertenecen a toda una comunidad.

Aclaremos algo desde el principio: no existe una afectación física al monumento. Nadie lo intervino materialmente, nadie lo destruyó y nadie alteró su estructura. Sin embargo, el debate que surge es mucho más profundo y merece la atención de la ciudadanía y de las instituciones encargadas de proteger nuestro patrimonio cultural.

La inteligencia artificial llegó para quedarse. Hoy permite recrear imágenes, modificar escenarios y construir narrativas visuales que hace pocos años parecían imposibles. Pero precisamente por esa capacidad, también nos obliga a reflexionar sobre los límites éticos del uso de los símbolos que representan la identidad colectiva de una comunidad.

́ , ́ . Es un símbolo construido para representar la historia, la diversidad cultural y el sentido de pertenencia de los mocoanos. Por ello, cualquier utilización de su imagen en contextos políticos, publicitarios o de cualquier otra naturaleza debería motivar una reflexión seria sobre la necesidad de proteger no solo su integridad física, sino también su significado cultural.

Lo preocupante no es únicamente lo ocurrido. Lo preocupante es lo que podría ocurrir mañana si no se establecen reglas claras. Hoy es una recreación digital. Mañana podrían ser otros monumentos, espacios de memoria, bienes culturales o símbolos identitarios utilizados para respaldar intereses particulares, campañas, movimientos o cualquier otra causa ajena a su finalidad original.

Por eso este episodio debe convertirse en una oportunidad para actuar.

́ debería evaluar la inclusión de disposiciones más claras en los decretos que regulan eventos públicos, concentraciones y actividades de carácter político, social o comercial, estableciendo medidas de protección sobre monumentos, bienes patrimoniales, espacios de memoria e inmuebles de interés cultural, tanto frente a intervenciones físicas como frente a usos que puedan desdibujar su valor simbólico.

le corresponde ejercer control político sobre este asunto. No para señalar culpables ni para entrar en disputas partidistas, sino para abrir un debate público sobre la protección del patrimonio cultural en tiempos de inteligencia artificial y nuevas tecnologías.

le corresponde liderar una discusión técnica y ciudadana sobre el uso adecuado de los bienes culturales de la ciudad, promoviendo lineamientos que permitan preservar su significado histórico y colectivo.

les corresponde analizar este nuevo escenario y promover orientaciones que sirvan de referencia para todos los municipios del departamento, entendiendo que los desafíos de la protección cultural ya no son únicamente físicos, sino también digitales y simbólicos.

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Porque las campañas duran semanas. Los gobiernos duran años. Hasta las tendencias tecnológicas cambian.Pero el patrimonio cultural está llamado a permanecer durante generaciones.

Y cuando una sociedad deja que sus símbolos entren al servicio de las campañas políticas, corre el riesgo de olvidar que esos símbolos no pertenecen a quienes aspiran al poder.

Pero ́ como Mocoa ́ .

Porque el patrimonio cultural no es propiedad de una generación ni de un sector. ́ ́ ́ .

*Consejero de Paz – Defensor de DDHH

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