John Elvis Vera Suarez
Desde el extremo sur del Departamento, en la quebrada del Refugio, afluente del gran río fronterizo y por igual en el Río Nasaya que desemboca en el Caquetá, vecinas con el Departamento del Amazonas en el extenso Territorio Leguízameño, hasta el Valle de Sibundoy cercano a Nariño, se debe contar con la esperanza para que el Putumayo (Putu Mayu), en lengua Quechua, el idioma de los Incas, continúe con la transformación que aunque lenta ha sido un avance, para que se convierta en un impulso para la construcción de un Territorio acorde con la realidad y posibilidades amazónicas, al llegar al Congreso electo, como Senadora Sandra Claudia Chindoy Jamioy y como Representante a la Cámara Miguel Ángel Rubio Bravo, en representación del Pacto Histórico.

No será terea fácil ante un gobierno entrante que promete reversar las medidas de protección de la Amazonia e impulsar la megaminería en su territorio como actividad económica relevante, y de igual manera frenar la creación o incluso abolir las Entidades Territoriales Indígenas (ETI). No será fácil cuando un ministro designado al sector ambiental, que se muestra como defensor del negocio petrolero y minero, que con este nuevo gobierno prometen “Fracking a lo que dé”. No será fácil proteger nuestra diversidad biológica cuando lo que se pretende es explotar y saquear lo que les sea atractivo del territorio nacional.
No será fácil cuando al fascismo mafioso, no le interesa promover la democratización en la tenencia de la tierra, sino que por el contrario es fiel exponente del feudalismo acaparador de la propiedad rural. No será fácil conseguir que se siga expandiendo el acceso a la educación en zonas apartadas y empobrecidas y menos aún la atención medica preventiva en veredas y poblado rurales, allá no llegaran las EPS que tanto defienden los impulsores del lucro y especulación privada. No será posible alcanzar la paz cuando lo que se promete es guerra total. Lo que si tememos es que regresen los “falsos positivos” y la violación continuada de los derechos humanos.
La labor legislativa de quienes quieran trabajar por los intereses de las regiones será más bien el defender lo logrado por el gobierno del cambio, lo cual de todas maneras no será fácil. Si la bancada del Pacto Histórico y las posibles alianzas logran conformar una fuerza real de alguna importancia, quizás sea posible. El actual gobierno presentará sus últimas iniciativas ante el Congreso, el que estas avancen o al menos se logren discutir, será una muestra inicial de lo que a lo mejor se pueda alcanzar en los próximos cuatro años.
Será una labor muy ardua que deben emprender, para que de las regiones periféricas y en particular de la Amazonia, sean escuchadas y atendido su clamor de justica social. No será suficiente la unidad de acción de la Senadora y el Representante a la Cámara, deberán constituir un equipo o grupo amplio con otros y otras llegadas de dichas regiones, para que las comunidades que nunca han tenido voz o sus representaciones han sido débiles, sean tenidas en cuenta a la hora de la toma de decisiones que puedan repercutir en cada una de las regiones o localidades. No se puede esperar que las “listas de mercado” que suelen elaborar las comunidades ilusionadas en la superación de sus dificultades sean atendidas en detalle, pero sí, estar en continuo dialogo con las bases sociales para que organizados y unidos se pueda luchar para intentar superar los obstáculos que se presentarán.
Tenemos toda la esperanza de que su labor en el Congreso será siempre en beneficio de la sociedad colombiana y en especial de la ciudadanía multiétnica y pluricultural de la Amazonia. Desde ya les reiteramos nuestro más amplio y decidido apoyo para la construcción de la sociedad que soñamos siempre en democracia, inclusión, justicia social y en armonía con la naturaleza.