Con Uribe para derrotar a Abelardo? La encrucijada de Sandra Chindoy

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Por: *Alexander Africano

La política tiene una virtud y una crueldad al mismo tiempo: tarde o temprano obliga a escoger entre el discurso y la realidad. Ese momento parece haber llegado más temprano de lo esperado para la senadora putumayense Sandra Chindoy.

La elección de la Presidencia del Senado dejó de ser un asunto protocolario para convertirse en el primer pulso político del gobierno de Abelardo de la Espriella. Lo que ocurra en esa votación marcará el tono de la relación entre el Ejecutivo y el Congreso durante el primer año de gobierno y medirá la capacidad del presidente electo para construir gobernabilidad.

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La paradoja es evidente. Si el Pacto Histórico quiere impedir que Abelardo imponga al presidente del Senado, podría terminar votando por el candidato respaldado por Álvaro Uribe. Es decir, quienes durante años construyeron su identidad política enfrentando al uribismo podrían necesitar sus votos o coincidir con ellos para frenar el fortalecimiento del nuevo gobierno.

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Durante la campaña fue una de las voces más críticas frente al expresidente Álvaro Uribe. ́ ́ ́ . , ́ ́ : ́ , ́ , ́ ́ .

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No porque se vuelva uribista. Tampoco porque renuncie a sus convicciones. Sino porque el Congreso funciona con mayorías, votos y equilibrios, no con consignas de campaña. En la democracia las coincidencias tácticas no siempre significan coincidencias ideológicas.

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Si el Pacto Histórico decide respaldar una estrategia que impida al gobierno controlar el Senado, deberá explicar que su objetivo no es fortalecer a Álvaro Uribe, sino preservar el equilibrio de poderes. Pero si, por el contrario, facilita la elección del candidato promovido por Abelardo de la Espriella, también tendrá que responder por qué decidió entregarle al nuevo gobierno su primera gran victoria política.

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Y precisamente ahí comienza la diferencia entre ser candidata y ser congresista.

Las campañas permiten construir relatos; el Congreso obliga a tomar decisiones. Los discursos movilizan electores; los votos producen consecuencias. La política real no siempre ofrece opciones cómodas, y esta será probablemente la primera decisión incómoda que deba asumir la senadora del Putumayo.

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Hasta ahora, la opinión pública conoce a Sandra Chindoy por sus posiciones políticas, por su liderazgo y por sus debates nacionales. Sin embargo, todavía no se identifica una agenda legislativa propia que marque su paso por el Senado ni una iniciativa que represente con claridad los intereses del Putumayo.

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Necesita una senadora que impulse proyectos para la paz territorial, la seguridad en las zonas rurales, la protección de los pueblos indígenas, la implementación del Acuerdo de Paz, la inversión en infraestructura, el fortalecimiento institucional de la Amazonía y la defensa de las víctimas del conflicto. Esa será la verdadera medida de su gestión.

Porque el Congreso no recuerda a quienes hablaron más duro, sino a quienes dejaron leyes, reformas y resultados.

Por eso la discusión no debería limitarse a preguntar por quién votará Sandra Chindoy para la Presidencia del Senado. La pregunta realmente importante es qué obtendrá el Putumayo de esa decisión. Si su voto resulta determinante, los ciudadanos tienen derecho a conocer cuáles serán las garantías para el territorio, qué compromisos exigirá y cuál será la agenda que defenderá durante los próximos cuatro años.

La política responsable consiste precisamente en convertir los momentos de mayor tensión en oportunidades para defender los intereses de la región.

Sandra Chindoy llegó al Senado representando la esperanza de miles de ciudadanos que reclamaban una nueva forma de hacer política y no solamente parase en la oposición. Ahora deberá demostrar que esa renovación también se expresa en resultados, independencia y capacidad para ejercer un liderazgo propio, más allá de las orientaciones nacionales de su bancada.

́ “ ́ ” ́ . Lo que no podrá evitar será explicar por qué lo hizo y qué ganó el Putumayo con esa decisión.

Porque el verdadero juicio ciudadano no llegará el día de la elección del presidente del Senado. Llegará cuando desde hoy y dentro de 4 años termine el primer periodo legislativo y los putumayenses puedan responder una pregunta sencilla:

¿ ́ ́ ?. Hasta entonces, como suele decirse en política, amanecerá y veremos.

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