La soberanía Colombiana no se negocia

Por: *Alexander Africano

Lo ocurrido en la frontera entre Colombia y Ecuador no puede verse como un hecho menor. ́ , cerca de viviendas y de población civil, es un hecho gravísimo que exige explicaciones claras y una respuesta seria del Estado colombiano. El propio ministro de Defensa señaló que el artefacto era de origen ecuatoriano y que ahora se debe establecer cómo terminó de este lado de la frontera.

Aquí no estamos hablando solo de un incidente militar. Estamos hablando de la ́ ́ , del riesgo real para comunidades indígenas y campesinas, y de una frontera que cada vez parece más expuesta a decisiones armadas tomadas sin considerar suficientemente a la población civil.

Si esa bomba hubiera explotado, estaríamos lamentando una tragedia humana. Por eso este caso no puede quedarse en declaraciones cruzadas entre presidentes. Colombia debe exigir una investigación técnica, diplomática y transparente. “ ́ ”. El país necesita saber qué ocurrió, cómo ocurrió y qué garantías habrá para que no vuelva a repetirse.

Lo más preocupante es que este episodio ocurre en medio de una frontera cada vez más tensionada: , ́ , , ́ . Esa combinación vuelve todavía más delicada la situación.

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Como casi siempre ocurre, quienes pagan primero los costos del desorden fronterizo no son los poderosos. Son los habitantes del territorio. Son los pueblos indígenas, los campesinos, las familias que viven en esa línea olvidada del país y que hoy sienten miedo, incertidumbre y abandono.

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Se necesita:

1. Una explicación oficial completa.

2. Una reclamación diplomática seria, si se confirma la afectación del territorio nacional.

3. Protección reforzada para las comunidades de frontera.

4. Presencia integral del Estado, no solo militar, sino también social e institucional.

5. Una política fronteriza que deje de tratar esta zona como periferia.

Se necesita una explicación oficial completa, una reclamación diplomática seria ́ , ́ , , sino también social e institucional y una política fronteriza que deje de tratar esta zona como periferia.

La soberanía no se relativiza. La vida de las comunidades no puede quedar bajo el riesgo de bombardeos, errores operacionales o tensiones entre gobiernos. Lo sucedido en la frontera no solo debe investigarse. Debe marcar un punto de inflexión.

Porque cuando una bomba extranjera aparece en suelo colombiano, la pregunta no es solo quién la lanzó. La pregunta de fondo es mucho más grave: ¿ ́ ́ ?

*Consejero de Paz Putumayo – Defensor de DDHH

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