Entre el crudo y el silencio : lo que está pasando en San Miguel

Por: *Alexander Africano

En el Putumayo la historia del petróleo ha sido larga, compleja, llena de contrastes y ́ . Durante décadas se nos dijo que la riqueza energética traería desarrollo, empleo y bienestar para las comunidades. Sin embargo, en varias veredas del municipio de San Miguel hoy la sensación es distinta: incertidumbre ambiental, preocupación social y una creciente ́ .

El pasado 5 de enero, hacia las ocho de la noche, se presentó una primera contingencia en la plataforma Loro 8, ubicada La Hormiga. Según testimonios de los habitantes, . La afectación inicial habría alcanzado al menos 3 afluentes hídricas: La Cristalina, quebrada La Hormiga, otra fuente hídrica que la comunidad identifica como NN las cuales desembocan en el rio muerto que más adelante recibe las aguas de la quebrada La Dorada. Este sistema hídrico continúa su recorrido hasta desembocar finalmente en el río San Miguel, lo que amplía la preocupación sobre el alcance real de la afectación ambiental.

́ ́ . . ., filial del sistema de transporte de hidrocarburos de Ecopetrol hicieron presencia en el territorio, pero según la comunidad no se lograron acuerdos claros ni respuestas satisfactorias en los primeros momentos de la contingencia.

Ante la falta de soluciones inmediatas, los habitantes del sector recurrieron a una forma de presión que lamentablemente se ha vuelto frecuente en la región: la protesta social. La comunidad decidió no permitir labores en un pozo petrolero con el fin de exigir atención y respuestas frente a lo ocurrido.

́ ́ ́

El 8 de febrero, alrededor de las 10:30 de la noche, una segunda contingencia encendió nuevamente las alarmas. Habitantes cercanos al río El Muerto percibieron un fuerte olor y comenzaron a documentar con sus teléfonos lo que parecía ser un ́ . Este hecho se registró en un predio conocido como finca “Hollywood”, en la vereda Nueva Risaralda, en jurisdicción del municipio de San Miguel.

De acuerdo con lo que señalan los habitantes, aunque , ́ . Persisten dudas sobre la causa real del derrame, el área total afectada y los impactos ambientales en agua, suelo y sedimentos.

Las comunidades también recuerdan que el punto donde ocurrió la contingencia ́ ̃ como un sitio que requería intervención técnica. De tres puntos críticos identificados en su momento, dos fueron intervenidos, pero el tercero quedó pendiente al considerarse de menor prioridad.

́

Otra preocupación manifestada por la comunidad tiene que ver con el uso de químicos dispersantes para manejar el crudo derramado. Según los habitantes, ́ correspondientes para su uso en la zona.

Los expertos saben que estos dispersantes pueden modificar temporalmente el pH del agua y separar el crudo en la superficie, pero ́ , generando impactos prolongados en los ecosistemas.

Las veredas que han reportado afectaciones o preocupación ambiental incluyen Loro 8, La Florida, San Fernando, donde se habría presentado la afectación inicial en La Hormiga. , ́ , , , , ̃ , ́ , donde la comunidad señala que aún no se ha realizado una descontaminación completa del área.

́

Los habitantes también expresan inconformidad por las dinámicas laborales en torno a la actividad petrolera. y luego reactivados de manera intermitente, lo que genera inestabilidad laboral y tensión social en el territorio.

En este punto es importante ser claros: el Putumayo no está en contra de la actividad petrolera. El departamento conoce bien la importancia de esta industria para la economía nacional y regional. Sin embargo, una cosa es la explotación responsable de los recursos y otra muy distinta es operar en territorios sensibles sin suficiente prevención, transparencia y diálogo.

́ ́ ́ . Tampoco deberían recibir informes incompletos que minimicen o desconozcan las preocupaciones del territorio.

, un informe técnico independiente, público y verificable que determine la magnitud real de la afectación ambiental.

, un plan de contingencia integral, construido con participación de las comunidades y autoridades locales.

, evaluaciones ambientales completas, con análisis de agua, suelo y sedimentos realizados por laboratorios acreditados.

, un proceso permanente de diálogo territorial, que permita reconstruir la confianza entre las comunidades, las empresas y el Estado.

El Putumayo no puede seguir viviendo entre la riqueza que sale del subsuelo y las incertidumbres que quedan en la superficie. El petróleo puede ser una oportunidad para el desarrollo del territorio, pero solo si se explota con responsabilidad, transparencia y respeto por quienes habitan estas tierras.

Porque al final, ́ ́ : ́ , .

*Consejero de Paz – Defensor de DDHH

Deja un comentario