Justicia con enfoque de género : 15 años de prisión contra exdirector de Medicina Legal del Putumayo

Por: Alexander Africano

En Putumayo no todos los días la justicia habla con voz firme. Por eso, la condena a contra ́ ́ ́ , exdirector de Medicina Legal en el departamento, no es una sentencia más: es un mensaje contra el abuso de poder, la impunidad y la violencia sexual ejercida desde cargos de autoridad.

Ocurrieron entre enero y marzo de 2018 en Mocoa (Putumayo) donde el sentenciado se desempeñaba como . Este hombre aprovechándose del estado de vulnerabilidad de la niña de 13 años la hacía ir a su oficina para darle dinero. Después de ganarse su confianza, la citó en un sitio conocido como El Puente y ́ la llevó hasta un motel donde la sometió a vejámenes sexuales, estos hechos se presentaron en cuatro oportunidades.

Ávila no era un ciudadano cualquiera. Era ́ , médico forense y figura clave dentro del sistema judicial. Desde esa posición de poder —según quedó probado en el proceso— ́ , , configurando delitos graves de violencia sexual y proxenetismo. El uniforme institucional no fue protección para las víctimas; fue el mecanismo del sometimiento.

La sentencia es clara: , , . La justicia desmanteló el mito de la intocabilidad del poder. Aquí no hubo privilegios, ni atajos procesales. Hubo rigor probatorio y decisión judicial. Cuando el poder se usa para violentar, la sanción debe ser proporcional y pedagógica. Y esta lo es.

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Uno de los aspectos más relevantes del fallo es su ́ . El juzgado entendió las relaciones desiguales de poder, la coacción implícita y la vulnerabilidad de las víctimas. Esto no es activismo: es ́ ́ en materia de derechos humanos.

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La condena fue proferida por la , reconocida en Putumayo por decisiones firmes y sin titubeos. Es la misma jueza que condenó a ́ . No es coincidencia. Es una línea jurisprudencial clara: .

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Este caso también deja interrogantes inevitables: ¿cuántas señales fueron ignoradas?, ¿cuántos silencios fueron cómplices?, ¿cuánto tardó el sistema en reaccionar? La justicia llegó, pero ́ ́ ̃ . Eso también debe decirse, porque la prevención institucional sigue siendo una deuda.

Putumayo no celebra una tragedia personal. Celebra algo más importante: que ́ ́ . Que las víctimas fueron escuchadas. Que el enfoque de género dejó de ser discurso y se convirtió en sentencia.

Porque una justicia que no toca a los poderosos no es justicia.
Y esta vez, en Putumayo, .

*Consejero de Paz Departamental – Defensor de DDHH 

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