Putumayo Paz Electoral en riesgo : cual la «politiquería» señala personas

Por: *Alexander Africano

Putumayo no puede darse el lujo de normalizar el agravio público como estrategia política. Mucho menos cuando ese agravio se lanza al aire, en un medio de comunicación, contra un activista y comunicador social ampliamente reconocido en el territorio y en el país por su trabajo en favor de la paz como varios de nosotros.

En una emisión del noticiero de la emisora La Reina, el candidato ̃ , en medio de una alocución marcada por la calentura política, arremetió verbalmente contra , conocido en Mocoa, Putumayo y Colombia como el “» ”, afirmando textualmente que para él no es de la paz sino » ”. A renglón seguido, puso en duda no solo sus posturas políticas pasadas y presentes, sino ́ , , , ́ ́ ́ .

Las palabras importan. Y en territorios históricamente golpeados por el conflicto armado, .

Más preocupante aún fue el silencio de los entrevistadores. El silencio también comunica. Y cuando se guarda silencio frente a la descalificación de un colega comunicador, se corre el riesgo de legitimar el ataque y normalizar la estigmatización. Eso, en Putumayo, no es un detalle menor: en una región donde la palabra ha sido, muchas veces, antesala de la violencia.

Este episodio contradice abiertamente el llamado reciente del ́ , , quien exhortó a todos los actores políticos a garantizar una de cara a las , evitando discursos de odio, provocaciones y tensiones que puedan derivar en hechos de violencia. El mensaje fue claro: respetar la Constitución, el juego democrático y los resultados que emanen de las urnas.

No se trata de censurar la crítica política la democracia vive de ella, sino de ́ ́ ́ . Una cosa es controvertir ideas; otra muy distinta es , , solo porque sus decisiones políticas no encajan en una narrativa conveniente.

Quienes defendemos la paz no lo hacemos únicamente desde discursos o declaraciones formales. La paz se defiende , , ́ a la mano, y en la coherencia entre lo que se dice y lo que se practica. La estigmatización, venga de donde venga, es incompatible con cualquier proyecto serio de liderazgo.

Como Consejero Departamental de Paz, hago un llamado claro y sin ambigüedades:

A los , para que entiendan que elevar el tono no equivale a elevar el nivel, y que el señalamiento personal no construye autoridad moral ni credibilidad política.

A los ́ , para que asuman con responsabilidad su rol como garantes del pluralismo y del debate respetuoso, y no como espectadores pasivos de la descalificación.

A la ́ , para que no normalice la agresión verbal como espectáculo electoral.

Putumayo necesita ideas, propuestas y visión de futuro. No necesita adjetivos ni incendios retóricos.

La paz electoral no es un favor ni una consigna: ́ ́ , ́ .

Decirlo con claridad también es hacer paz. Y callar, cuando la palabra hiere, : ́ .

*Consejero de Paz Departamental de Putumayo – Defensor de DDHH

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