La pirinola del turismo en Mocoa : todos ponen, todos pierden

Por: *Alexander Africano

El Parque General Santander de Mocoa ha sido, por décadas, un símbolo de encuentro, memoria y vida cotidiana. Allí se celebra, se protesta, se conversa y se respira la identidad de la capital del Putumayo. Sin embargo, en los últimos años este espacio ha sido escenario de improvisaciones costosas, disfrazadas de proyectos de “promoción turística” que han terminado más en monumentos al abandono que en verdaderas apuestas por el desarrollo local.

Basta recordar el kiosco construido en “tiempos de la renovación” de José Antonio Castro Meléndez, que se anunció como el gran Punto de Información Turística. Un proyecto que costó más de 100 millones de pesos y que se dejó caer (frente a la Policía), en este punto participarían operadores turísticos bajo la coordinación de la Policía de Turismo, con la promesa de articular la cadena de valor en torno a la naturaleza, nuestra mayor fortaleza. ¿Qué pasó? Apenas funcionó unos meses, luego fue cerrado y dejado al sol y al agua, hasta que en 2024 un comunicador local hizo público el abandono. ¿La respuesta? Un retoque de pintura para calmar la crítica, y nada más.

Hoy, en 2025, el kiosco fue demolido y reemplazado por una estructura metálica más grande, con diseño de “pirinola” asi referenciada por el reportero Marino Rosero. Un armatoste que pretende ser nuevamente oficina de turismo, pero que : ́ ́ , , ́ , , , ́ ́ ́ .

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Quienes en su momento se opusieron al kiosco por razones estéticas hoy guardan silencio ante una estructura más invasiva. Quienes defendieron el parque como espacio ciudadano ahora callan. Y los recursos públicos, que deberían estar destinados a fortalecer el turismo comunitario, la formación de guías locales, la promoción digital de atractivos y la construcción de rutas sostenibles, terminan enterrados en cemento y hierro.

El turismo no se construye con kioscos de millones, sino con:

• Formación y apoyo a operadores locales, que son los verdaderos guardianes de la selva y el río.

• Infraestructura en los accesos a los atractivos naturales, no en el centro de un parque urbano.

• Planes de promoción articulados con la región amazónica, para mostrar al mundo la riqueza cultural y ambiental del Putumayo.

• Política pública de sostenibilidad, que evite convertir el turismo en un negocio de contratos, y lo ponga al servicio de la comunidad.

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Mocoa necesita proyectos que respeten sus espacios simbólicos, que fortalezcan la memoria y la recreación. El Parque General Santander debe ser preservado como lo que es: la sala mayor de la ciudad. No es oficina, ni feria de improvisaciones, ni vitrina para justificar presupuestos.

La oficina de turismo de Mocoa debe existir, sí, pero en un lugar competente, visible, articulado a la terminal de transporte, al aeropuerto o a un corredor cultural. Y debe estar en manos de gestores que entiendan que el turismo no es solo atraer visitantes, sino generar bienestar, identidad y paz en el territorio.

El llamado es claro: que los recursos públicos no sigan siendo pirinolas de hierro abandonadas, sino semillas de un turismo digno, sostenible y con propósito. Mocoa merece más que maquillaje y shows mediáticos; merece coherencia.

Y si este proyecto insiste en repetir la historia, bien podríamos recordar una de las caras de la pirinola que hoy adorna el parque: “ ”. , , .

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