
: Alexander AFricano*
Los últimos días han dejado en Putumayo una cadena de hechos dolorosos que no pueden pasar inadvertidos: campesinos asesinados en sus viviendas, un mototaxista desaparecido y hallado muerto, ataques con sicarios en Puerto Asís, y un hecho aun por investigar: dos soldados que resultaron quemados en un operativo.
Son tragedias que reflejan cómo . Aquí ya no hay distinción entre campesinos, migrantes, trabajadores o uniformados: cualquiera puede ser víctima. El mayor riesgo es acostumbrarnos al horror, asumirlo como parte del paisaje y olvidar que cada vida perdida debería dolernos como propia.
Sin embargo, Putumayo no puede resignarse a contar muertos. Debe atreverse a contar esperanzas. Y eso solo es posible si, como sociedad, ́ , . El Estado debe llegar con más que operativos: debe llegar con educación, empleo, salud y dignidad.
En este contexto, la , que se realizará del , se convierte en una oportunidad crucial. Será un espacio para encontrarnos en comunidad, reflexionar sobre nuestra realidad y comprometernos con la vida como el bien más sagrado.
Por eso la invitación es a sumarse a las actividades en la ́ , por ejemplo el ́ en la semana siguiente donde compartiremos videos y testimonios que muestran que sí es posible resistir al miedo y construir futuro. La paz no es un discurso: es un camino que exige valentía y que se construye paso a paso.
Hoy, más que nunca, desde el Putumayo enviamos un mensaje a toda Colombia: la violencia no puede ser nuestro destino, la paz no puede esperar. Que cada hecho de dolor sea también un llamado .



*Consejero de Paz de Putumayo – Afiliado al CNP