CAda 36 horas, una mujer es violentada sexualmente en el Putumayo

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: *Alexander Africano

Esta semana, una menor de edad de la Institución Educativa Ciudad Mocoa denunció públicamente, durante un acto de parálisis académica, presuntos hechos de acoso sexual al interior de la Institución educativa. El caso, aunque investigado y sin mayores aportes probatorios hasta donde se sabe desató un paro estudiantil indefinido que aún mantiene sin clases a más de 800 estudiantes.

Es necesario aclarar que ́ , aunque fue el más mediático. Detrás de la protesta al parecer hay un acumulado de tensiones y malestares relacionados con el ambiente institucional, la percepción de desprotección, el manejo de conflictos y la necesidad de ser escuchados. La denuncia pública de la menor , pero no el origen.

La magnitud del problema no se limita a un colegio ni a un solo año. Las cifras nos dicen que ́ .

• En el año 2024, se aproximadamente, de los cuales .

➤ Eso equivale a en el departamento.

• En lo corrido de , ya se han registrado al menos en Putumayo.

➤ De esos, , lo que significa que proviene de la capital del departamento.

Estos datos, aunque alarmantes, ́ , ya que existe un enorme subregistro por miedo, silencio, presión social o falta de rutas claras de atención. , ́ .

Esa cifra por sí sola debería conmovernos, movilizarnos, alertarnos. Pero no. Seguimos conviviendo con la violencia sexual como si fuera una estadística más, sin entender que detrás de cada número hay un cuerpo, una vida, una familia, una comunidad marcada.

Entre los delitos más frecuentes se encuentran:

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• Y otros más graves, pero menos denunciados, como ́ ́ ‧

Mocoa, la capital, concentra al menos en el año 2024. Una cifra dolorosa que desmiente la creencia de que este tipo de delitos solo ocurren en las zonas más aisladas.

Y aún así, ́ , porque el subregistro es alto. Muchas niñas, adolescentes y mujeres no denuncian por miedo, por vergüenza, o por haber sido silenciadas antes.

La mayoría de víctimas son niñas y adolescentes. Y lo más grave es que ́ : , , .

.

La violencia sexual no empieza con una agresión ni termina con una denuncia. Se gesta desde la naturalización del irrespeto, desde el silencio cómplice, desde la impunidad repetida. Es una violencia , que sobrevive porque no todos estamos dispuestos a verla ni a actuar.

Y también está el otro lado: ́ , , ́ . Por eso, como sociedad debemos ser capaces de , pero también de .

El caso de Ciudad Mocoa y las cifras departamentales nos muestran . Se necesita , profunda, pedagógica y sostenida.

propongo un ́ sobre convivencia, protección y violencia sexual en los entornos educativos, con participación de:

• Instituciones educativas y directivos.

• Estudiantes y familias.

• Fiscalía, ICBF, Defensoría del Pueblo.

• Organizaciones sociales, indígenas y juveniles.

• Autoridades locales y departamentales.

Este debate debe generar acciones como:

• Educación sexual integral desde primaria.

• Fortalecimiento real de las rutas escolares de protección.

• Acompañamiento psicosocial comunitario.

• Capacitación en enfoque de género, derechos y prevención de abuso.

• Protocolos claros de actuación frente a denuncias, cuidando tanto a las víctimas como a los señalados.

Y debe conducir a acciones reales:

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, , donde el respeto sea norma, la verdad sea posible, y la empatía no dependa del juicio público.

Y mientras haya una niña o niño que tema hablar y una sociedad que la señale en lugar de protegerla, la paz seguirá siendo solo un discurso. ́ , , .

Porque si en Putumayo, , , . La paz se rompe no solo con armas, sino con el cuerpo silenciado de una niña.

. Es un fenómeno histórico, cultural, relacional y silencioso que se sostiene , .

• Consejero de Paz Departamental – Afiliado al CNP

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