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: Alexander Africano
̃ 2024, ́ ́ : .
El despojo y el abandono forzado de tierras ha sido y será el resultado de la disputa por la tierra en Colombia y el Putumayo no fue ajeno a esa dinámica de conflicto. En ese orden en esta región del sur del País en el registro único de víctimas figuran 2.552 víctimas de Abandono o Despojo Forzado de Tierras y 3.658 víctimas por Perdida de Bienes Muebles o Inmuebles.
Cuando se analiza la línea de tiempo de violencia nacional y sobre todo con impacto en el sector rural, se evidencian tres periodos: el , de 1946 a 1966, originado por Liberales y Conservadores, donde se produjo persecución, destrucción de bienes inmuebles y el desplazamiento de dos millones de personas que se trasladaron del campo a la ciudad; el periodo entre 1984 y 1995, ocasionando el desplazamiento de al menos 600.000 personas y ́ periodo entre 1995 a 2010; sin embargo el mayor desplazamiento de la población se produjo de los años 2000 a 2002 por los enfrentamientos entre . ( ́ , 2017).
La Dirección Territorial de Putumayo ha recibido más de . solicitudes de restitución, bien sea por tierras despojadas o abandonadas forzosamente, siendo Valle del Guamuèz el municipio del cual se han recibido más solicitudes, seguido de Puerto Guzmán, Orito, Puerto Asís, y San Miguel y los demás municipios incluido Piamonte (Cauca) que por jurisdicción le corresponde a la territorial Putumayo. Ahora, el pico más alto de inscripción de restitución de tierras se dio en el año 2013 y el más bajo en el 2020. En relación con el tipo de afectación, se identifica que el porcentaje más alto es el de con un 81,3%, seguido de con un 13.6%.
De ese universo de inscripciones se encuentra que el 52,3% de los solicitantes son hombres y aproximadamente el 47,5% mujeres; no obstante más de 5.000 personas podrían estar en el rango de adulto mayor, lo que genera un reto en el corto plazo. Un aspecto importante a tener en cuenta es que momento de los hechos victimizantes, la mayoría de los solicitantes ocupaban el predio explotándolo para su supervivencia lo que representa un 35.3%, un porcentaje casi igual de alto lo representan solicitantes que contaban con la calidad de propietarios 31.2% y un porcentaje parecido los poseedores con un 25.3%.
Sin duda las afectaciones más altas se dieron en Putumayo por despojo y abandono de tierras en los años 1.999 a 2.003 y esto tiene una lectura general y es precisamente la entrada violenta de grupos paramilitares al bajo Putumayo y su posterior expansión al medio e incluso alto Putumayo y lo que ocurrió en medio de confrontaciones y estrategias de guerra por el dominio territorial. Esa podría ser una razón válida del por qué el bajo Putumayo representa unas cifras significativas.
Al rescate de la representación y liderazgo femenino indígena en el año 2023 llegó a la dirección territorial , una antropóloga de profesión y perteneciente al pueblo ́ , quien para el 2024 ́ 16 . Los retos propuestos hace un año se cimentaron en la priorización de procesos de Restitución a adultos mayores y mujeres y su resultado es tangible y permanente. Este liderazgo, marca no solo un hito nacional sino territorial, pues en 12 años de vida institucional no se había contado con una mujer de enfoque étnico al frente de una Territorial y con los resultados obtenidos.
La directora Silva, consciente de la historia del conflicto y con un bagaje social de proceso de base en las organizaciones, se dio a la tarea de avanzar en la garantía de los derechos de los solicitantes de restitución de tierras y si bien existen retos no solo internos sino interinstitucionales, su primer puesto pone de presente como las Mujeres se posicionan en representación y liderazgo femenino indígena; esto se denota por ejemplo, en el ́ ò , ́ ì , estos municipios llevaban 5 años sin intervención y donde con una mujer a la cabeza se ha logrado intervenir estos territorios.
Consecuente con su compromiso con las víctimas, se propuso el ingreso a territorios de contexto desafiante y complejo a causa del conflicto armado, para adelantar procesos de Restitución, individual, colectiva y sujeto colectivo campesino, lo que sin duda ha generado una consolidación de la confianza institucional en el departamento. Prueba de eso, son los avances y sobre todo la percepción que se vive en los territorios.
Dentro de los retos para el 2025, ya se anuncian varios, donde Diana Silva con la frente en alto y con su singular humildad no duda en referir que se enfocará en la articulación e implementación de manera efectiva el enfoque de ́ ̃ y un aspecto importante como la promoción del ́ ̃ ́ ́ ̃ ́ .
Con fuerza y decisión, Diana Silva seguirá con el compromiso de darle sostenibilidad a la atención diferencial de adultos mayores y mujeres, pero también en incidir en la participación institucional y de organizaciones de base, e incluso en las mesas de conversación para los acuerdos de paz en territorio. Este último aspecto, en búsqueda de las garantías en aquellos lugares que por razones de conflicto armado no se ha podido llegar con una esperanza de restitución de tierras.
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