Por: *Alexander Africano
Respeto profundamente todo trabajo digno. Ningún empleo honesto debe ser menospreciado. Sin embargo, lo que genera preocupación no es la existencia de esta convocatoria, sino el escenario en el que se divulga.

Resulta contradictorio que una convocatoria dirigida a una comunidad de egresados universitarios de la , conformada por miles de tecnólogos, profesionales, especialistas y magísteres, tenga como perfil requerido únicamente bachiller o técnico para un contrato.
La pregunta de fondo no es si el trabajo es digno. Lo es. La verdadera pregunta es:
¿ ́ ?
Durante años se les ha dicho a los jóvenes que estudien, que hagan esfuerzos económicos, que sacrifiquen tiempo con sus familias, que se endeuden o trabajen para obtener un título. Sin embargo, cuando llegan las oportunidades, pareciera que el mercado laboral regional continúa demandando perfiles básicos y temporales, sin aprovechar el talento humano que las instituciones han formado.
Más preocupante aún es que las funciones descritas en la convocatoria corresponden principalmente a labores operativas, logísticas, atención a eventos, gestión documental básica, cafetería, apoyo administrativo y diligencias locales. Actividades necesarias, sí, pero que difícilmente representan una oportunidad de crecimiento profesional para quienes han invertido años en educación superior.
Esto refleja una realidad que Putumayo debe debatir sin complejos:
Estamos graduando profesionales a un ritmo superior al que estamos creando oportunidades profesionales.
Y cuando una red de egresados recibe este tipo de ofertas como una de las principales oportunidades disponibles, surge una sensación legítima de frustración. No porque el cargo sea indigno, sino porque evidencia la limitada capacidad del territorio para absorber y aprovechar su propio talento.
La situación se vuelve aún más sensible cuando observamos que el contrato es por prestación de servicios, por jornadas, o por horas. Es decir, ni siquiera estamos hablando de una vinculación laboral estable, sino de un apoyo puntual y transitorio.
Por eso la discusión no debería centrarse en atacar la convocatoria ni a la empresa que la ofrece. La crítica debe dirigirse a algo más estructural:
¿ ́ ́ ́ , ́ , ́ ́ ?
¿ ́ ́ ̃ ?
Putumayo no necesita únicamente más graduados. Necesita más empleo calificado. Porque de poco sirve invertir en educación superior si el mercado termina ofreciendo, de manera recurrente, vacantes que podrían ser desempeñadas sin la formación que tanto esfuerzo costó alcanzar.
Y esa es una conversación que las universidades, los gremios, el sector público y el sector privado ya no pueden seguir aplazando. Porque cuando un profesional termina compitiendo por oportunidades diseñadas para perfiles de bachillerato, el problema no es del profesional.
El problema es del modelo de desarrollo y de empleabilidad que hemos construido como región y que con estas convocatorias a Egresados sólo le apuntan a cargos para servicios de logistica, servir tintos, sacar fotocopias… apenas para un bachiller (sin demeritar el trabajo).
*Egresado Uniputumayo – Consejero de Paz